

La comida es el alimento que realizamos justo a la mitad del día y el que proporciona la mayor parte de los nutrientes pesados –como las proteínas– indispensables para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.
Muchas veces las actividades diarias y el ajetreado ritmo de vida no permiten realizar una comida equilibrada, sana y en casa; pero lograr hacerlo no es tan complicado como se piensa, bastan 7 sencillos pasos:
1. Incluye por lo menos una porción de 90g de proteína –pollo, carne o pescado, o leguminosas para las personas vegetarianas– en la comida y procura cocinarla con muy poca grasa.
2. Empieza la comida con un plato de ensalada o verduras al vapor. Gracias a su alto contenido en fibra ayudan a saciar rápidamente el hambre y a digerir mejor los alimentos.
3. Utiliza el mejor aceite. Mientras más espeso o amarillo sea, más dañino es para el organismo. Busca aceites fluidos y de tonalidad casi trasparente, como el de soya. Para utilizar sólo la cantidad necesaria, puedes verterlo en un atomizador; dos o tres golpes bastarán.
4. Revisa tus ollas y sartenes. El uso los desgasta y hace que el teflón pierda sus propiedades antiadherentes obligándonos a usar más aceite para cocinar.
5. No consumas más de dos porciones de carbohidratos por comida, es decir, si preparas sopa de pasta, no comas arroz o puré como guarnición del plato fuerte, mejor acompáñalo con verduras. Si acostumbras a comer tortillas, sólo come dos, y si prefieres pan, la ración recomendada es la equivalente a medio bolillo.
6. Evita los alimentos fritos, empanizados o capeados. Además de absorber mucha grasa, el aceite con el que se preparan eleva tanto su punto de ebullición, que se convierte en grasa mala.
Los alimentos son las sustancias, sólidas o líquidas, que ayudan al buen funcionamiento del metabolismo y de las funciones fisiológicas de los seres vivos.
Los alimentos se dividen en micronutrientes –necesarios en pequeñas dosis para los diferentes procesos bioquímicos y metabólicos– y en macronutrientes, encargados de suministrar la mayor parte de la energía metabólica del organismo. Los macronutrientes se dividen a su vez en carbohidratos, proteínas, grasas y agua.
Carbohidratos
Son la fuente de energía más importante y el alimento principal del cerebro. Se dividen en simples y en complejos. Los carbohidratos simples pueden encontrarse en la fruta (fructuosa), en la leche (lactosa) y en el azúcar (sacarosa). Al absorberse con facilidad en el intestino, los carbohidratos simples proveen energía casi inmediata.
Proteínas
La función de las proteínas es construir y reparar tejidos, hormonas, neurotransmisores, y anticuerpos. Se obtienen de alimentos de origen animal –leche, carne, pollo, huevo y queso– y de alimentos de origen vegetal como leguminosas y semillas que aunque no contienen un porcentaje proteico tan alto, pueden llegar a suplir a las de origen animal dentro de una dieta vegetariana.
Grasas
Existen grasas buenas y malas, dependiendo de su origen. Las grasas ayudan a que el cuerpo produzca hormonas y a que metabolice ciertas vitaminas como la A, D, E y K. Las principales fuentes de lípidos son los aceites vegetales, las nueces, cacahuates, aguacate o mantequilla.
Agua
El agua es esencial para la vida y representa hasta dos terceras partes del organismo humano. Además de ayudar al organismo a realizar todos sus procesos básicos, transporta nutrientes y ayuda a mantener la temperatura corporales.
En incontables ocasiones hemos escuchado que la clave para una vida larga y saludable es llevar una dieta balanceada.
Dieta balanceada: suena fácil, pero ¿cómo se lleva a acabo? ¿qué debemos comer? Algunos responderán que una alimentación equilibrada implica comer muchas frutas y verduras; otros dirán que incluye todos los grupos alimenticios; y algunos pocos, ni se preocuparán por este asunto.
Para poder explicar en qué consiste una alimentación equilibrada, debemos hablar de nutrición: el proceso mediante el cual nuestro cuerpo obtiene los nutrientes necesarios para poder funcionar adecuadamente.
Una dieta saludable es, por lo tanto, la que provee los nutrientes esenciales y la energía suficiente para prevenir deficiencias o excesos nutricionales, y ayuda a prevenir enfermedades.
UNA DIETA BALANCEADA DEBE SER:
1. Completa: Las tres comidas principales del día deben incluir por lo menos tres grupos de alimentos: productos de origen animal, cereales, frutas y verduras.
2. Variada: Ningún grupo alimenticio brinda todos los nutrientes necesarios para el adecuado funcionamiento del organismo. Por eso debemos consumir alimentos de diferentes grupos para asegurar un adecuado aporte de nutrientes. Una alimentación variada, por la mezcla de texturas, sabores y colores, hace mucho más atractivas todas las comidas.
3. Equilibrada: Debemos mantener un equilibrio entre todos los nutrientes que ingerimos. No podemos basar nuestra alimentación en un alto consumo de carbohidratos, o proteínas e ignorar el resto de los grupos alimenticios. Los alimentos de alto contenido calórico, por ejemplo, deben combinarse con otros bajos en calorías.
4. Suficiente: Es importante no comer de más ni de menos. Poco a poco iremos dando indicaciones y consejos acerca de las porciones adecuadas a partir de la edad, actividad física, sexo o estatura de cada persona.
5. Inocua: La comida diaria debe evitar riesgos a toda costa y cuidar las medidas básicas de salud e higiene, como lavarse las manos antes de comer o preparar los alimentos; desinfectar frutas y verduras; cuidar la caducidad de los alimentos preparados; mantener los alimentos refrigerados o a la temperatura adecuada, etc.
No debemos olvidar que todos los alimentos cumplen una función en el organismo; todos son importantes. Puede haber unos más sanos que otros, pero siempre deben guardar el equilibrio.
1. Empieza el día comiendo fruta. Además de proporcionar la energía necesaria para que el cerebro trabaje bien, en las mañanas los ácidos del estómago ayudan a que el organismo aproveche mejor las vitaminas de la fruta.
2. Varía tus alimentos. Cuando se repiten más de tres días los mismos alimentos, el cuerpo deja de esforzarse por quemarlos; el metabolismo se vuelve flojo y envejece prematuramente.
3. No pases más de 4 horas sin comer. Entre el desayuno, la comida y la cena, come algo ligero. De esta forma los niveles de azúcar en la sangre se mantienen estables, y el cuerpo sólo absorberá los nutrientes que necesite.
4. Come pan y los alimentos pesados en la mañana, así podrás quemarlos a lo largo del día. En cambio, si los comes en la noche se acumulan y automáticamente se convierten en grasa.
5. Toma suficiente líquido para mantener al cuerpo hidratado y los órganos funcionando adecuadamente, pero no excedas de 2 litros y medio de agua porque puedes perder minerales indispensables para el funcionamiento de los músculos y el corazón.
6. Cuidado con el alcohol. El alcohol se convierte en grasa de inmediato; aporta azúcares y toxinas pero ningún nutriente. Si vas a tomar, opta por una copa de vino tinto porque posee cualidades antioxidantes y ayuda la buen funcionamiento del corazón.
7. Aprende a leer las etiquetas de los alimentos. Muchos alimentos aparentan ser saludables y no lo son. Fíjate en el tamaño de la porción y cuántas contiene el paquete; revisa las calorías, el sodio y los tipos de grasa que contiene.
8. Actívate. Realiza más de 30 minutos de ejercicio al día. Mantendrás el sistema cardiovascular sano y podrás quemar la energía extra de los alimentos que consumes.
9. Cuidado con el sodio y los conservadores. El sodio en altas cantidades daña los riñones. Intenta consumir no más de 4g al día; será más fácil si comes alimentos frescos.
10. Come gelatina. La gelatina ayuda a tener huesos, dientes, pelo, piel y uñas saludables, y disminuye los síntomas de gastritis y colitis. De preferencia consume las gelatinas que estén hechas con sustituto de azúcar, o prepáralas en casa con frutas naturales.
11. Duerme bien. Dormir ayuda a no aumentar de peso debido a la gran cantidad de hormonas y sustancias secretadas por el organismo durante la noche. Descansa por lo menos 6 horas al día.
12. Consume fibra. La fibra ayuda a mantener activo al intestino y arrastra las grasas malas de la sangre. Come harinas integrales, verduras y frutas con cáscara.
13. Prémiate. Dos veces por semana prémiate con la versión saludable de los antojos y cosas que te gusta comer.
14. Si comes fuera de casa, selecciona las opciones más saludables: ensaladas o carnes a la plancha. Evita los alimentos fritos, empanizados o con grandes cantidades de salsas agridulces o cremosas.
15. Cuida el tamaño de las porciones:
a. Carne: una porción equivale al de la palma de la mano extendida
b. Arroz, frijoles, pasta: una porción equivale al tamaño del puño
c. Queso: una porción equivale al tamaño del pulgar
d. Pan o pastel: una porción equivale al grueso del dedo índice
e. Frutas: una porción equivale a lo que pueda contener la mano
1. Verduras de hoja verde o vegetales: lechuga, espinaca, brócoli o nopal. Además de contener fibra, proporcionan grandes cantidades de folatos y vitaminas B que ayudan a mantener en óptimas condiciones al sistema nervioso y a la sangre.
2. Frutas cítricas: limón, naranja, toronja, fresas, guayaba. Contienen grandes cantidades de vitamina C que fortalecen el sistema inmune y ayudan a luchar contra agentes externos como virus y bacterias. Recuerda que el jugo de estos cítricos pierde sus propiedades a los 15 minutos de haber sido exprimido.
3. Frutas antioxidantes: moras, fresas, bayas. Contienen enormes cantidades de elementos que ayudan a luchar contra el estrés y los agresores del medio ambiente como el smog y los radicales libres que aceleran el envejecimiento de las células.
4. Lácteos bajos en grasa: quesos blancos, yogurt, leche baja en grasa. Además de aportar grandes cantidades de calcio, contienen proteína que forma tejidos saludables y probióticos, bacterias que recubren el intestino para protegerlo de infecciones. Mientras más blanco sea un queso menor es su cantidad de grasa.
5. Huevo. Contiene hierro, vitaminas, zinc y proteína pura que es absorbida fácilmente por el intestino y distribuida a lo largo del cuerpo en forma de aminoácidos.
6. Cereales y panes integrales. Las harinas integrales proporcionan al organismo la energía necesaria para funcionar, mejoran la función intestinal y ayudan a eliminar la grasa del intestino y de los vasos sanguíneos.
7. Grasas buenas: aguacate, almendras, aceite de olivo. Ayudan a proteger al organismo del frío, a mejorar el funcionamiento cerebral, y a disminuir los niveles de colesterol y otros lípidos malos.
8. Carnes: pollo, pescado, res, puerco. La carne aporta fuertes cantidades de proteína biodisponible. Es importante consumir carnes magras o bajas en grasa y de la mejor calidad. Las carnes rojas pueden ser consumidas una o dos veces por semana. Come pescados de aguas profundas, como el salmón, porque contienen omega 3 y 6, grasas benéficas para el corazón.
9. Agua. El agua ayuda a que la sangre sea ligera, facilitando el transporte de nutrientes y la expulsión de desechos en las células a través de los riñones. Contiene minerales, como sodio y potasio, que ayudan a la contracción de los músculos.
10. Multivitamínicos. Las vitaminas y minerales son indispensables en toda alimentación e idealmente se obtienen a partir de una dieta equilibrada. Consulta con tu médico para que te recomiende el mejor multivitamínico para ti y tu familia, e indique el tiempo por el que debes consumirlo.
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Alrededor de la preparación de los alimentos existen muchos mitos los cuales desenmascaramos presentándote ideas claras y fáciles de reproducir en cualquier cocina. Aprenderás los cuatro pilares de la cocina saludable: baja en calorías, baja en sal, alta en fibra y baja en grasa. Todo lo necesario para cuidar de tu alimentación y la de tu familia.
Si sólo te alimentas de comida rápida o precocida por que no tienes tiempo de cocinar, este taller es para ti! Aprende qué alimentos debe contener una alacena sencilla, cómo comprarlos, mezclarlos y prepararlos de una manera rápida y deliciosa. E incluso improvisar un platillo sorprendente para esas ocasiones especiales.
Si se te antoja desayunar con pan en las mañanas, esta receta es un excelente opción. Es baja en carbohidratos y alta en proteína, fácil de hacer y te quitará ese antojo diabólico.
Hace 4 porciones
Ingredientes:
4 Thins multigrano de Bimbo
4 huevos revueltos
8 rebanadas de pechuga de pavo
1 tza Queso Oaxaca rallado
Salsa roja al gusto
Precalentar un sartén de teflón y preparar los huevos sazonándolos con sal y pimienta.
Cortar las rebanadas de jamón en tiras y calentar en el sartén.
Separa por mitades las thins y tostar en el sartén hasta que estén doradas.
Colocar las mitades en una charola para horno y armar de la siguiente manera:
Colocar salsa al gusto sobre cada mitad.
Dividir y repartir el huevo y el jamón entre las ocho mitades.
Cubrir con el queso rallado y hornear a temperatura media hasta que el queso se derrita.
Si ya estas cansado de la misma crema de brócoli, prueba esta versión que además de ser baja en grasa es deliciosa!
Hace 4 porciones
Ingredientes:
1 cda mantequilla
½ cebolla picada
1 zanahoria grande picada
1 cabeza de brócoli picada
2 dientes de ajo picados
1 tza de caldo de pollo
1 tza de cerveza
2 tazas de leche light
1 taza de queso Oaxaca rallado
Sal y pimiento al gusto
En una cacerola poner la mantequilla a fuego medio. Dejar derretir y agregar las cebollas, las zanahorias, el brócoli y el ajo dejando cocinar por 5 minutos hasta que lo vegetales estén suaves.
Añadir el caldo de pollo y la cerveza y dejar hervir 5 minutos.
Pasar la mezcla a la licuadora y molerla hasta obtener una textura cremosa.
Devolver la mezcla a la cacerola y dejar hervir a fuego bajo. Mientras, en un recipiente aparte, revuelve la leche con el queso y añádela a la cacerola una vez que este hirviendo.
Ya que el queso este derretido sazonar con sal y pimienta al gusto.
La tradicional cocina mexicana también se puede hacer con menos calorías.
Hace 4 porciones
Ingredientes:
1 tza elotes desgranados
250gr camarón pacotilla
½ cda aceite
1tza Oaxaca rallado
Jugo de un limón
½ tza cilantro picado
½ cebolla picada
2 tomates picado
8 chiles poblanos
Pon a calentar el aceite en una sartén grande de teflón a fuego medio y agrega los granos de elote, cebolla y tomate para que se cocinen por 5 minutos o hasta que los elotes estén ligeramente dorados.
Retira el sartén del fuego y agrega el camarón, el queso, el cilantro, el juego de limón y sazona con sal y pimienta.
Pon a calentar una plancha o grill y lava y seca los chiles.
Córtales la parte de la cola en forma de tapa y con una cuchara saca las semillas. Usando una cuchara rellena los chiles con la mezcla de camarón, teniendo cuidado de no llenarlos demasiado.
Una vez rellenos ponlos directamente sobre el grill y déjalos cocinar por 10 minutos volteándolos un par de veces hasta que la piel se empiece a separar y el chile este suave.
Servir con arroz blanco
Si eres de los que sin postre no hubo comida, esta opción es para ti. No solo calmara el antojo de algo dulce sino también es una excelente fuente de fibra.
Hace 4 porciones
Ingredientes:
4 rebanadas de piña fresca de 1.5 cm
1cda. mantequilla
2 cdas. azúcar morena o de moscabado
2 cdas ron
1 cdta. extracto de vainilla
4 bolas de helado de yogurt sabor vainilla
Pon a calentar la plancha o grill a fuego medio. Una vez caliente pon las rebanadas de piña a cocinar por 3 o 4 minutos por lado o hasta que se caramelicen.
En un sartén pequeño pon a derretir la mantequilla, agrega el azúcar, la vainilla y el ron y deja cocinar a fuego bajo hasta que el azúcar de deshaga completamente y la salsa adquiera un color dorado. Es necesario mantener la salsa tibia.
Servir de la siguiente manera:
Poner una rebanada de piña
Servir el helado sobre la piña
Bañar el helado con la salsa de ron
Si la cena es tu debilidad. Prueba estas deliciosas quesadillas que no solo son sanas, sino también deliciosamente ligeras.
Hace 4 porciones
Ingredientes:
250 gr pollo cocido desmenuzado
½ tza jugo de naranja
1 cda chile chipotle de lata
2 dientes de ajo picado
½ cebolla picada
1 pimiento rojo o amarillo en rajas
½ cda aceite
Sal y pimiento al gusto
8 tortillinas de harina light Tía Rosa
1 tza queso Oaxaca rallado
Salsa al gusto
En un bowl combina el pollo, el juego de naranja, el chipotle, y el ajo.
En un sartén con Teflón grande pon a calentar el aceite a fuego medio y agrega la cebolla y el pimiento. Deja salcochar por 10 minutos o hasta que la cebolla se haga transparente.
Empujando la cebolla y el pimiento hacia la orillas, coloca en el centro del sartén la mezcla del pollo y deja cocinar por 10 min. Sazona con sal y pimienta al gusto.
Retira del fuego.
En una sartén de teflón limpio rociado con aceite y calentado a fuego medio arma las quesadillas de la siguiente manera:
Sobre el sartén pon una tortilla, el queso, la mezcla de pollo con verduras y tapa con otra tortilla.
Deja cocinar por 5 minutos o hasta que la tortilla de abajo se dore y voltéala por dos o tres minutos más o hasta que se funda el queso.
Corta la quesadilla en cuatro y sirve con salsa.
Ingeniero Civil por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey.
Miembro fundador del Instituto Gastronómico Corbuse.
Socio de diferentes empresas
Socio fundador de LearnEat
Licenciada en Diseño Industrial por El Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus estado de México.
Socia fundadora de LearnEat
Médico cirujano especialista en Nutrición por la Universidad Anáhuac e Iberoamericana
Colaboradora de la revista cocina vital
Asesora de escuelas y empresas en materia de educación en nutrición
Socia fundadora de LearnEat
Entrenadora personal fitness
Especialista certificado en RTS (entrenamiento de resistencia)
Especialista certificado en entrenamiento de embarazo, pre y post parto.
Diplomado en nutrición y antropometría del deporte.
Profesional Asociado en Gastronomía por el Instituto Gastronómico Corbuse.
Miembro fundador del Instituto Gastronómico Corbuse.
Miembro fundador de LearnEat.
Licenciatura en Educación Preescolar (ENE)
Diplomado en Psicología Evolutiva I, II y III (INHUMIC)
Diplomado en Desarrollo Humano (EDAC)
Auxiliar en Contabilidad
Diplomado en Desarrollo Humano
Diplomado en Gastronomía
Certificación en Adva Yoga en Yoga Kendra
Cursos de meditación en Yoga Espacio
Certificación en Masaje Ayurveda en Yoga Kendra
P: ¿Voy a bajar de peso en LearnEat?
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Generalmente relacionamos el colesterol con enfermedades o padecimientos graves. Lo que muchas veces no sabemos es que el colesterol en niveles normales es esencial para las funciones del organismo, pero en exceso, como todo, es nocivo para la salud.
El colesterol es una grasa en los tejidos corporales indispensable para que el organismo cumpla con ciertas funciones. Al formar parte de las células, el colesterol es un elemento estructural que además es precursor de la vitamina D, de las hormonas sexuales y de las sales biliares. Está presente en altas concentraciones en el hígado, la médula espinal, el páncreas y el cerebro. Existen dos tipos de colesterol: el LDL por sus siglas en inglés low density lipoprotein –lipoproteína de baja densidad– y el HDL, high density lipoprotein, una lipoproteína de alta densidad. Al HDL se le llama colesterol "bueno" porque retira el colesterol "malo" de las "Arteria"arterias y lo transporta de vuelta al hígado para su excreción. El colesterol "malo" es el LDL por que para transportar la grasa hace grupos muy grandes que por lo general no logran atravesar las arterias para llegar a las células y se acumulan hasta formar grandes placas de grasa.
Está probado y aceptado que el consumo excesivo de grasas saturadas y colesterol son los principales responsables del aumento de éste en la sangre (hipercolesterolemia), causando padecimientos cardiovasculares como infartos. Para prevenir este tipo de enfermedades, la "Sociedad Norteamericana de Cardiología (AHA) definió clínicamente los niveles de colesterol plasmático total, es decir, la suma del colesterol bueno y malo:
Por debajo de 200mg/dl (miligramos sobre decilitros): es la concentración deseable para la "Población biológica"población general, pues se correlaciona con un bajo riesgo de enfermedad cardiovascular.
Entre 200 y 239mg/d: existe un riesgo intermedio en la población general, pero es elevado en personas con otros "Factores de riesgo"factores de riesgo como "Diabetes mellitus"diabetes mellitus.
Mayor de 240mg/dl: puede determinar un alto riesgo cardiovascular y se recomienda iniciar un cambio en el "Estilo de vida"estilo de vida, sobre todo en cuanto a alimentación saludable y ejercicio se refiere.
Si tus niveles están por arriba de lo normal es importante poner en práctica una serie de cambios en tu dieta que te ayudarán a mejorar tu calidad de vida y a disminuir la probabilidad de presentar alguna enfermedad cardiovascular. Lo más importante es empezar a reemplazar cada vez más las grasas animales por aceites vegetales, que aunque aportan la misma cantidad de calorías, son de mejor calidad. Las grasas de origen animal, con excepción del pescado y sus derivados, están conformados principalmente por grasas saturadas que son las más dañinas. En cambio, los aceites vegetales contienen ácidos grasos insaturados (buenos) como omega 3, omega 6 y omega 9 que actúan como precursores de una hormona denominada prostaglandina que disminuye la formación de las placas de grasa en las arterias.
Pequeños cambios hacen la diferencia:
Yo ya estoy grande tengo más de 50 años y me dijeron que ya no puedo hacer nada por mi cuerpo porque a esta edad el metabolismo se vuelve lento.
¡Señores!, a los 50 años el ejercicio no es una opción, es una necesidad y claro que sí pueden hacer algo por su cuerpo, es más yo diría que pueden hacer grandes cambios que se verán reflejados en su salud y por consecuencia, en su imagen.
Es verdad que el metabolismo se vuelve más lento conforme pasan los años pero esto tiene solución: mientras más activo se esté, más rápido se hace el metabolismo, por eso es importante hacer ejercicio, para que el metabolismo se haga más eficiente y pueda quemar la grasa que ha ido acumulado el cuerpo. La falta de actividad y supuesto cansancio a partir de los cincuenta años nada tiene que ver con la edad ni con la vejez, es simple comodidad; nos hemos acostumbrado a tener todo al alcance de un control remoto, a desplazarnos en coche, a evitar escaleras… No es la edad señores, es la flojera y claro, mientras menos actividad se tenga más trabajo costará salir del sedentarismo. Pero esta fórmula funciona también al revés: mientras más activo se esté, más ganas habrá de estar en constante actividad.
No es necesario ir a un gimnasio todos los días para poder hacer ejercicio, simplemente hay que estar conscientes de la ausencia de actividad y remediarla. ¿Y cómo? ¡muy fácil!, por ejemplo:
Si estás en comidas o cenas familiares no te quedes sentado en la mesa muchas horas, levántate, camina alrededor de la mesa o quédate parado; organiza algún juego o actividad donde todos participen y se muevan.
Si puedes llegar a tu evento caminando deja el coche en casa y trata de no usar los elevadores sino las escaleras.
Si estás en el tráfico, mueve piernas y brazos cuando el coche no avance o aprieta el abdomen, así estarás aprovechando el tiempo para entrenar algunos músculos y quemar unas calorías extras.
Cuando vayas al centro comercial estaciónate lejos de la entrada, así caminaras un poco más.
Si vas al supermercado carga las bolsas de la compra.
Estos consejos, aunados a una buena alimentación y una buena caminata diaria de 30 minutos, cambiarán tu salud e imagen.
¡Fuera la flojera!, no importa si nunca has hecho ejercicio, después de los cincuenta es una excelente edad para empezar.
Cuando hablamos de la gastronomía mexicana, no nos referimos simplemente a nuestros platillos típicos, sino a la gran mezcla de culturas que han logrado que nuestra gastronomía sea hasta hoy, patrimonio de la humanidad.
La originalidad de nuestra comida mexicana, sus diferentes colores, olores, texturas y sabores se han logrado gracias al ensamble de diferentes culturas que han aportado conocimientos, técnicas y sabores que le han dado ese toque especial y singular a todas nuestros platillos. Utilizamos el chile como complemento en nuestra comida diaria y saboreamos ese toque picoso en diferentes platillos. Hemos dado a conocer nuestro país como la cuna del chile, ¿pero qué me dicen de los insectos, ese gran legado gastronómico de nuestros ancestros indígenas que tanta fama internacional le ha dado a México?
A la práctica de comer insectos se le denomina entomofagia, y en nuestro país se practica desde hace muchos años. Los insectos formaban parte de la dieta de nuestros antepasados mucho antes de que se desarrollaran herramientas y utensilios para la caza. Todo tipo de insectos, arácnidos y artrópodos formaban parte de su alimentación diaria. Esta tradición, que además es deliciosa y muy nutritiva, pasó de generación en generación hasta llegar a nuestros días.
En Guerrero, Morelos, Hidalgo y en Chiapas se comen varios tipos de insectos y en la zona sur del país la reina de las hormigas Atta es todo un manjar, pero es en Oaxaca donde más insectos se consumen: gusano del madroño, hormigas, avispas comestibles y varias especies de chapulines, por mencionar sólo algunos, forman parte de la dieta diaria de los oaxaqueños.
También utilizan jumiles, una clase de chinche olorosa con la que preparan una salsa con sabor a menta y canela, y comen chapulines, una especie de saltamontes, ya sea fritos, secos, marinados en jugo de limón con sal y chiles, o hasta vivos.
En la Ciudad de México se sirven tortillas con gusanos rojos y blancos procedentes del maguey, mientras que los indígenas del área central del país comen grandes cantidades de huevos de insectos con los que confeccionan unos ricos pastelillos con una alta cantidad de nutrientes, sobre todo de una especie de insecto barquero que habita en las cañas y plantas acuáticas de los lagos y sus orillas.
Hasta hace poco tiempo la entomofagia sólo se practicaba en las clases populares rurales. Hoy en día podemos encontrar platillos deliciosos con insectos de sabor único en restaurantes de alta cocina mexicana que han logrado satisfacer a los paladares más exigentes de México y del mundo. Tratemos de ir un poco más allá de los platillos que ya conocemos, démosle una oportunidad a esta comida tan nutritiva y sigamos promoviendo lo que hace única y deliciosa a la gastronomía mexicana.
Ingredientes:
Para la costra:
Para la salsa:
Para el relleno:
PREPARACIÓN
Para la salsa:
Para la costra:
Precalentar el horno a 180°C
ELABORACIÓN